Escena 1
Narrador: Armando y Alejandro se despiertan en el sótano oscuro del castillo de Carolina.
A: ¡Alejandro! ¿Dónde estás? Está tan oscuro aquí que no te veo… ¿Estás vivo? ¡Tengo miedo, respóndeme por favor!
Al: Sí mi amor, estoy todavía vivo… ¿Dónde estamos? ¿Qué paso? No me acuerdo.
A: ¡Dios mío! Es culpa de Carolina: no soporta nuestra felicidad. Somos sus prisioneros, ella quiere dejarnos encerrados por años.
Narrador: Los dos hombres empiezan a llorar. Están abrazándose cuando Carolina entra en la celda.
C: ¡Alucinante! No puedo creer que vosotros dos seáis tan patéticos, llorando el uno en los brazos del otro como niñas de 2 años. Tenéis que acostumbraros con esto, porque vais a estar encerrados aquí por años…. A menos que Armando regrese a mí…
A: Estoy listo para estar contigo otra vez Carolina. Estoy harto de Alejandro. Me he dado cuenta, al estar encerrado aquí, de que tú eres mi amor verdadero, desde siempre. Soy bisexual pero tú eres la más importante para mí. Estoy loco de amor por ti, libérame por favor, y deja a este pobre Alejandro irse para que podamos disfrutar de nuestra vida.
Narrador: Carolina expresa su felicidad, besa a Armando, mientras que el pobre Alejandro está llorando su dolor. Carolina y Armando van al cuarto de Carolina, y Alejandro se queda en la celda, incapaz de moverse.
Escena 2
A: Estás muy hermosa, no entiendo cómo he podido vivir sin tu presencia y tu belleza.
C: Corazón, ¿no te diste cuenta de que estaba sufriendo un montón a causa de ti? Haz la promesa de que nunca más te irás de mi vida.
A: Te lo prometo. Acércate, cállate y bésame. Estaba soñando con este momento desde el momento en que te abandoné.
C: Claro, tenemos que gozar de este momento. ¡Vamos a celebrarlo!
Narrador: Una hora después, Carolina se duerme en los brazos fuertes de Armando. Pero, un ratito después, Armando deja la cama y va a buscar a su verdadero amor: Alejandro.
Escena 3
Armando busca a Alejandro en el suelo de la celda, y lo encuentra todavía llorando de dolor.
A: ¡Levántate mi amor! ¡Tenemos que irnos antes de que Carolina se despierte!
Al: ¿Pero qué tonterías me estás diciendo Armando? Pensaba que querías estar con Carolina, y ahora me estás diciendo que quieres huir conmigo… Estoy confundido.
A: Nunca he querido hacerte sufrir mi amor, siempre te he amado y continúo amándote. Era solamente un truco para que podamos irnos de aquí, ¡y disfrutar de nuestra vida juntos!
Al: ¿De verdad? ¿Pero eres bisexual o no?
A: ¿Cómo puedes decir eso? Siempre he sido sincero contigo, pero admito que estoy confundido a veces. Lo que realmente importante es que eres el único para mí.
Narrador: Dejan el castillo, cogidos de la mano.
Saturday, November 12, 2011
Wednesday, November 9, 2011
Episodio 5 - Secuestrados
Escena 1
Carolina está en su cuarto en la casa de sus padres llorando.
C: ¿Por qué me ha hecho esto Armando a mí? Yo lo amaba con todo mi corazón y, mientras estuve presa en la torre, él buscó su amor con otro hombre. Pensaba que nosotros íbamos a estar juntos para siempre. ¿Qué pasó? Ha roto mi corazón en dos y ahora estoy tan deprimida e infeliz... Si yo no puedo tener el amor de Armando, nadie lo puede tener.
Escena 2
Armando y Alejandro están juntos en el castillo de Alejandro.
Al: Estoy tan contento cuando estoy contigo Armando.
A: Y yo también. Las relaciones entre los hombres son más poderosas que el amor entre un hombre y una mujer.
Al: Estoy de acuerdo. Yo sé amar a un hombre en una manera en que las mujeres no saben.
A: Ya, entiendo esto perfectamente. Yo solo usaba a las mujeres para cubrir mi homosexualidad pero contigo no tengo que hacer eso. Tú me completas.
Al: Y por eso quiero pasar el resto de mi vida contigo.
A: Si pudiéramos casarnos, lo haría inmediatamente. Pero en este día, no podemos.
Al: Siempre voy a serte fiel, Armando.
A: Yo también a ti, Alejandro
Escena 3
Un año más tarde, Alejandro y Armando están caminando de la mano por las calles del pueblo en busca de algo que hacer. Carolina ya ha finalizado su plan.
A: ¿Qué quieres hacer para divertirnos Alejandro?
Al: Bueno, yo pienso que es una buena idea ir al festival al otro lado del pueblo.
A: Me parece bien. Vayamos hacia allí ahora.
Narrador: Durante el paseo al festival, Carolina aparece y se enfrenta a Alejandro y Armando.
C: ¡Armando como podías dejarme sola por este hombre!
A: Que te puedo decir. A mí me encantan los hombres y Alejandro es el único para mí.
C: Pues no era justo hacerme eso a mí. Yo pensaba que íbamos a casarnos.
Al. Ahora Armando está conmigo. ¡Vete de aquí y déjanos en paz!
C: ¡No! Armando fue el único hombre que yo amé y él me dejo soltera. Ahora ustedes van a ir presos conmigo. Van a sufrir como yo sufrí cuando Armando me dejó.
A: Carolina no hagas esto.
C: ¡Ya he decidido y no puedes cambiar mi decisión!
Narrador: Carolina saca una cuerda larga que llevaba consigo y amarra a Alejandro y Armado juntos. También venda los ojos de los hombres.
C. (Con una voz siniestra) ¡Ahora les voy a llevar a mi casa y no verán otro día de libertad!
Al. Bueno no es tan malo si estoy contigo Armando.
C. ¡Callad la boca!
Carolina está en su cuarto en la casa de sus padres llorando.
C: ¿Por qué me ha hecho esto Armando a mí? Yo lo amaba con todo mi corazón y, mientras estuve presa en la torre, él buscó su amor con otro hombre. Pensaba que nosotros íbamos a estar juntos para siempre. ¿Qué pasó? Ha roto mi corazón en dos y ahora estoy tan deprimida e infeliz... Si yo no puedo tener el amor de Armando, nadie lo puede tener.
Escena 2
Armando y Alejandro están juntos en el castillo de Alejandro.
Al: Estoy tan contento cuando estoy contigo Armando.
A: Y yo también. Las relaciones entre los hombres son más poderosas que el amor entre un hombre y una mujer.
Al: Estoy de acuerdo. Yo sé amar a un hombre en una manera en que las mujeres no saben.
A: Ya, entiendo esto perfectamente. Yo solo usaba a las mujeres para cubrir mi homosexualidad pero contigo no tengo que hacer eso. Tú me completas.
Al: Y por eso quiero pasar el resto de mi vida contigo.
A: Si pudiéramos casarnos, lo haría inmediatamente. Pero en este día, no podemos.
Al: Siempre voy a serte fiel, Armando.
A: Yo también a ti, Alejandro
Escena 3
Un año más tarde, Alejandro y Armando están caminando de la mano por las calles del pueblo en busca de algo que hacer. Carolina ya ha finalizado su plan.
A: ¿Qué quieres hacer para divertirnos Alejandro?
Al: Bueno, yo pienso que es una buena idea ir al festival al otro lado del pueblo.
A: Me parece bien. Vayamos hacia allí ahora.
Narrador: Durante el paseo al festival, Carolina aparece y se enfrenta a Alejandro y Armando.
C: ¡Armando como podías dejarme sola por este hombre!
A: Que te puedo decir. A mí me encantan los hombres y Alejandro es el único para mí.
C: Pues no era justo hacerme eso a mí. Yo pensaba que íbamos a casarnos.
Al. Ahora Armando está conmigo. ¡Vete de aquí y déjanos en paz!
C: ¡No! Armando fue el único hombre que yo amé y él me dejo soltera. Ahora ustedes van a ir presos conmigo. Van a sufrir como yo sufrí cuando Armando me dejó.
A: Carolina no hagas esto.
C: ¡Ya he decidido y no puedes cambiar mi decisión!
Narrador: Carolina saca una cuerda larga que llevaba consigo y amarra a Alejandro y Armado juntos. También venda los ojos de los hombres.
C. (Con una voz siniestra) ¡Ahora les voy a llevar a mi casa y no verán otro día de libertad!
Al. Bueno no es tan malo si estoy contigo Armando.
C. ¡Callad la boca!
Wednesday, November 2, 2011
Episodio 4 - El duelo al amanecer
Escena 1-
Alejandro entra en la torre donde tiene capturada a Carolina
Al: Ese estúpido de Armando estuvo aquí.
C: ¿Cómo? ¿Dónde está? ¿Qué has hecho con él?
Al: No te preocupes. Estamos resolviendo algunos asuntos finales.
C: ¿Qué estás diciendo?
Al: Verás. Después de esta noche te olvidas de Armando. Él dejará de existir en tu corazón y en la realidad.
C: [Da un grito ahogado] ¡No!
Escena 2-
Al amanecer en el Coliseo, Alejandro y Armando se disponen a luchar en duelo por el amor de Carolina
A: ¡Ah! ¡Viniste! Pensé que eras demasiado cobarde.
Al: ¡Tú eres el único cobarde aquí!
A: ¿De verdad? Puedo verte temblar desde aquí.
Al: ¡Eso quisieras!
A: ¡Vamos, al duelo!
Narrador: La lucha es enfurecida pero de repente, Armando cae al suelo y Alejandro le impide levantarse poniendo un pie en su pecho. La punta de la espada de Alejandro está en el cuello de Armando.
A: ¡Adelante! ¡Házlo!
Alejandro guarda silencio.
Al: No puedo matarte! ¡Te quiero!
A: ¡Lo sabía! Puedo sentirlo en el aire esta noche…. He estado esperando este momento por toda mi vida.
Escena 3-
Los dos hombres vuelven al castillo de Alejandro para compartir con Carolina la noticia de su nuevo amor. Carolina, en la ventana, espera el regreso del hombre con el que ha de casarse. La puerta de su cuarto de la torre se abre, y los dos hombres aparecen juntos, cogidos de la mano.
C: Alejandro, Armando…. ¿Qué es esto?
Al: Estas libre. Puede hacer lo que quieras. Hemos resuelto nuestras diferencias y nos dimos cuenta de nuestro amor.
Narrador: Carolina mira a Armando.
C: ¿Armando, qué pasa con nuestro amor?
A: Fuiste solo una máscara para mi homosexualidad… mi amor verdadero es Alejandro. Siempre lo he sabido. Sólo estaba usándote para acercarme a él.
C: ¡No lo puedo creer! No puede ser verdad.
Al: Créelo. Hemos nacido de esta manera.
Narrador: Los dos hombres se dan la vuelta y se van. Carolina los sigue, no se puede creer lo que ha ocurrido.
C: ¡No me pueden hacer esto a mí!
Los dos se alejan a caballo, en la puesta de sol, juntos, mientras Carolina, cubierta del polvo que levantaron los caballos, empieza a gestar una idea dentro de ella.
Alejandro entra en la torre donde tiene capturada a Carolina
Al: Ese estúpido de Armando estuvo aquí.
C: ¿Cómo? ¿Dónde está? ¿Qué has hecho con él?
Al: No te preocupes. Estamos resolviendo algunos asuntos finales.
C: ¿Qué estás diciendo?
Al: Verás. Después de esta noche te olvidas de Armando. Él dejará de existir en tu corazón y en la realidad.
C: [Da un grito ahogado] ¡No!
Escena 2-
Al amanecer en el Coliseo, Alejandro y Armando se disponen a luchar en duelo por el amor de Carolina
A: ¡Ah! ¡Viniste! Pensé que eras demasiado cobarde.
Al: ¡Tú eres el único cobarde aquí!
A: ¿De verdad? Puedo verte temblar desde aquí.
Al: ¡Eso quisieras!
A: ¡Vamos, al duelo!
Narrador: La lucha es enfurecida pero de repente, Armando cae al suelo y Alejandro le impide levantarse poniendo un pie en su pecho. La punta de la espada de Alejandro está en el cuello de Armando.
A: ¡Adelante! ¡Házlo!
Alejandro guarda silencio.
Al: No puedo matarte! ¡Te quiero!
A: ¡Lo sabía! Puedo sentirlo en el aire esta noche…. He estado esperando este momento por toda mi vida.
Escena 3-
Los dos hombres vuelven al castillo de Alejandro para compartir con Carolina la noticia de su nuevo amor. Carolina, en la ventana, espera el regreso del hombre con el que ha de casarse. La puerta de su cuarto de la torre se abre, y los dos hombres aparecen juntos, cogidos de la mano.
C: Alejandro, Armando…. ¿Qué es esto?
Al: Estas libre. Puede hacer lo que quieras. Hemos resuelto nuestras diferencias y nos dimos cuenta de nuestro amor.
Narrador: Carolina mira a Armando.
C: ¿Armando, qué pasa con nuestro amor?
A: Fuiste solo una máscara para mi homosexualidad… mi amor verdadero es Alejandro. Siempre lo he sabido. Sólo estaba usándote para acercarme a él.
C: ¡No lo puedo creer! No puede ser verdad.
Al: Créelo. Hemos nacido de esta manera.
Narrador: Los dos hombres se dan la vuelta y se van. Carolina los sigue, no se puede creer lo que ha ocurrido.
C: ¡No me pueden hacer esto a mí!
Los dos se alejan a caballo, en la puesta de sol, juntos, mientras Carolina, cubierta del polvo que levantaron los caballos, empieza a gestar una idea dentro de ella.
Monday, October 24, 2011
Episodio 3 - El reto
Escena 1
Alejandro ha encerrado Carolina en la torre más alta de su castillo.
Al: No te permito marcharte de mi castillo a menos que tú decidas quedarte voluntariamente.
C: ¡No! ¡Nunca te amaré! Eres antipático y no te mereces mi amor. Armando siempre será el dueño de mi corazón.
Al: Armando no puede gobernar tu país. Él es débil y no es inteligente.
C: No eres ni la mitad de hombre de lo que es Armando. Armando me ama a mí y tú solamente quieres la corona.
Al: Si Armando intenta encontrarte, lo mataré. ¡Nunca dirás su nombre otra vez! Y te interesará saber que tú y yo nos casamos mañana.
C: ¡No! ¡Nunca aceptaré casarme contigo!
Al: ¡Sí lo harás!
Alejandro abandona la torre furioso.
Escena 2
Armando va a ver a los padres de Carolina. Les promete devolverles a su hija y empieza su viaje.
A: ¡Ay de mí! ¡Carolina! ¡Cuánto sufro! ¡Qué gran frustración! ¿Por qué no te encuentro? ¿Por qué me castigan los dioses? ¿Qué hice mal? ¿Dónde estás Carolina? ¿Dónde puede tenerte Alejandro? Pero, un momento... ¿Será posible? ¿A caso te tendrá Alejandro en su castillo? ¡Allá voy mi amor! ¡A salvarte de las sucias garras del villano en su castillo! Pero necesito preparar una estrategia. De asegurarme de que Alejandro no gane la lucha.
Escena 3
Después de un viaje largo, Armando llega al castillo.
Al: ¿Qué haces aquí Armando?
A: Estoy aquí para salvar a mi amor, Carolina.
Al: No puedes tenerla. Voy a ser rey y cuando sea rey, derrocaré tú reino también. Nos casamos mañana y ya nada puedes hacer para evitarlo.
A: No hay manera de que ella acceda a casarse contigo. Ella me ama y lo sé. Eres más estúpido de lo que pareces si crees que tu plan funcionará.
Al: Te equivocas. Carolina cambió de parecer: está de acuerdo en casarse conmigo. Ella se da cuenta de que soy el único hombre para ella. Pero, tengo una propuesta para ti.
A: No me interesan tus propuestas. ¡Mientes!
Al: Deberías escucharme.
A: ¿Por qué?
Al: Porque podrías intentar demostrarle tu valía. Si luchamos por su amor en un duelo, quien gane puede casarse con ella.
A: ¡Sí! Estoy de acuerdo. Ganaré por Carolina.
Alejandro ha encerrado Carolina en la torre más alta de su castillo.
Al: No te permito marcharte de mi castillo a menos que tú decidas quedarte voluntariamente.
C: ¡No! ¡Nunca te amaré! Eres antipático y no te mereces mi amor. Armando siempre será el dueño de mi corazón.
Al: Armando no puede gobernar tu país. Él es débil y no es inteligente.
C: No eres ni la mitad de hombre de lo que es Armando. Armando me ama a mí y tú solamente quieres la corona.
Al: Si Armando intenta encontrarte, lo mataré. ¡Nunca dirás su nombre otra vez! Y te interesará saber que tú y yo nos casamos mañana.
C: ¡No! ¡Nunca aceptaré casarme contigo!
Al: ¡Sí lo harás!
Alejandro abandona la torre furioso.
Escena 2
Armando va a ver a los padres de Carolina. Les promete devolverles a su hija y empieza su viaje.
A: ¡Ay de mí! ¡Carolina! ¡Cuánto sufro! ¡Qué gran frustración! ¿Por qué no te encuentro? ¿Por qué me castigan los dioses? ¿Qué hice mal? ¿Dónde estás Carolina? ¿Dónde puede tenerte Alejandro? Pero, un momento... ¿Será posible? ¿A caso te tendrá Alejandro en su castillo? ¡Allá voy mi amor! ¡A salvarte de las sucias garras del villano en su castillo! Pero necesito preparar una estrategia. De asegurarme de que Alejandro no gane la lucha.
Escena 3
Después de un viaje largo, Armando llega al castillo.
Al: ¿Qué haces aquí Armando?
A: Estoy aquí para salvar a mi amor, Carolina.
Al: No puedes tenerla. Voy a ser rey y cuando sea rey, derrocaré tú reino también. Nos casamos mañana y ya nada puedes hacer para evitarlo.
A: No hay manera de que ella acceda a casarse contigo. Ella me ama y lo sé. Eres más estúpido de lo que pareces si crees que tu plan funcionará.
Al: Te equivocas. Carolina cambió de parecer: está de acuerdo en casarse conmigo. Ella se da cuenta de que soy el único hombre para ella. Pero, tengo una propuesta para ti.
A: No me interesan tus propuestas. ¡Mientes!
Al: Deberías escucharme.
A: ¿Por qué?
Al: Porque podrías intentar demostrarle tu valía. Si luchamos por su amor en un duelo, quien gane puede casarse con ella.
A: ¡Sí! Estoy de acuerdo. Ganaré por Carolina.
Thursday, October 13, 2011
Episodio 2 - La amenaza de Alejandro
Escena 1
Armando y Carolina se preparan para la boda...
A: Carolina, voy a anunciar al pueblo nuestra boda gloriosa.
A: Estimados ciudadanos, vamos a tener una gran boda en un mes y los invito a todos a celebrar con nosotros.
Los campesinos aplaudieron felices pero no todos estaban felices. En un callejón oscuro de la ciudad estaba Alejandro que no iba a permitir que esto sucediera.
Al: Carolina es la princesa de estos reinos. Debo casarme con ella para ser el gobernante de estos territorios. He de convencerla de que se case conmigo o de lo contrario tendré que obligarla.
Escena 2
Esa misma tarde Alejandro se dispone a conquistar el corazón de Carolina. En la villa, al abrir una puerta, Carolina se sorprende al ver de pie allí a Alejandro ante ella.
C: ¿Cómo has llegado hasta aquí?
AL: He venido aquí para ver tu cara preciosa, el brillo de tus ojos, mi dulce princesa.
C: ¡Dios mío...!
AL: Carolina, tienes que cancelar esta locura. ¿Casarte con un extranjero? Tú sabes que tengo más oro, más tierras, más de lo que Armando puede soñar.
C: ¡No no! Nunca dejaría a Armando. ¡Vete y déjame en paz! ¡Yo no te quiero! Te ves como una tortuga, que huele como un perezoso, y actúa como un burro… No insistas.
AL: Eres una princesa un poco ingrata, pero sé que me quieres. Y vamos a estar juntos, un día, te guste o no. Adiós mi diosa del Olimpo, volveré a por ti. Sé que te gusta este juego, pero no hay necesidad de que me sigas ahora, sólo tienes que esperar. No olvides que te lo advertí.
Alejandro se va y Carolina se queda un poco asustada.
Escena 3
Carolina corrió escaleras arriba y se arrojó en los brazos de Armando mientras comenzó a sollozar.
C: Algo terrible acaba de ocurrir. Tengo miedo. Algo malo va a suceder.
A: ¿Por qué?
C: Alejandro ha estado hablando conmigo ¡me amenazó! Ese hombre es malo y va a conseguir lo que quiere.
A: ¡No te preocupes mi amor voy a buscarlo ahora mismo! Ningún hombre va a hacer que mi futura esposa se sienta insegura. ¡Lo voy a encontrar y encerrarlo para siempre! Yo le mostraré que el mal nunca gana.
Armando sale en busca de Alejandro y deja a Carolina sola en su villa.
Escena 4
Armando vuelve a la villa muy tarde y no puede dar con Carolina.
A: ¿Dónde está Carolina?
Nadie supo responder.
A: ¡Por todos los dioses del Olimpo! ¿Qué le ha sucedido a mi amada? ¡Tenía razón! ¡Estaba en peligro! Mi pobre y dulce Carolina… El malvado Alejandro debe de haberla raptado. Si es así, tiembla Alejandro, voy a salvar a mi princesa y deberás pagar por tu crimen. No descansaré hasta que la encuentre. ¡Ni siquiera la muerte podrá impedirme salvarla!
Armando y Carolina se preparan para la boda...
A: Carolina, voy a anunciar al pueblo nuestra boda gloriosa.
A: Estimados ciudadanos, vamos a tener una gran boda en un mes y los invito a todos a celebrar con nosotros.
Los campesinos aplaudieron felices pero no todos estaban felices. En un callejón oscuro de la ciudad estaba Alejandro que no iba a permitir que esto sucediera.
Al: Carolina es la princesa de estos reinos. Debo casarme con ella para ser el gobernante de estos territorios. He de convencerla de que se case conmigo o de lo contrario tendré que obligarla.
Escena 2
Esa misma tarde Alejandro se dispone a conquistar el corazón de Carolina. En la villa, al abrir una puerta, Carolina se sorprende al ver de pie allí a Alejandro ante ella.
C: ¿Cómo has llegado hasta aquí?
AL: He venido aquí para ver tu cara preciosa, el brillo de tus ojos, mi dulce princesa.
C: ¡Dios mío...!
AL: Carolina, tienes que cancelar esta locura. ¿Casarte con un extranjero? Tú sabes que tengo más oro, más tierras, más de lo que Armando puede soñar.
C: ¡No no! Nunca dejaría a Armando. ¡Vete y déjame en paz! ¡Yo no te quiero! Te ves como una tortuga, que huele como un perezoso, y actúa como un burro… No insistas.
AL: Eres una princesa un poco ingrata, pero sé que me quieres. Y vamos a estar juntos, un día, te guste o no. Adiós mi diosa del Olimpo, volveré a por ti. Sé que te gusta este juego, pero no hay necesidad de que me sigas ahora, sólo tienes que esperar. No olvides que te lo advertí.
Alejandro se va y Carolina se queda un poco asustada.
Escena 3
Carolina corrió escaleras arriba y se arrojó en los brazos de Armando mientras comenzó a sollozar.
C: Algo terrible acaba de ocurrir. Tengo miedo. Algo malo va a suceder.
A: ¿Por qué?
C: Alejandro ha estado hablando conmigo ¡me amenazó! Ese hombre es malo y va a conseguir lo que quiere.
A: ¡No te preocupes mi amor voy a buscarlo ahora mismo! Ningún hombre va a hacer que mi futura esposa se sienta insegura. ¡Lo voy a encontrar y encerrarlo para siempre! Yo le mostraré que el mal nunca gana.
Armando sale en busca de Alejandro y deja a Carolina sola en su villa.
Escena 4
Armando vuelve a la villa muy tarde y no puede dar con Carolina.
A: ¿Dónde está Carolina?
Nadie supo responder.
A: ¡Por todos los dioses del Olimpo! ¿Qué le ha sucedido a mi amada? ¡Tenía razón! ¡Estaba en peligro! Mi pobre y dulce Carolina… El malvado Alejandro debe de haberla raptado. Si es así, tiembla Alejandro, voy a salvar a mi princesa y deberás pagar por tu crimen. No descansaré hasta que la encuentre. ¡Ni siquiera la muerte podrá impedirme salvarla!
Friday, October 7, 2011
Episodio 1 - El noviazgo
Érase una vez en Roma, un hombre noble, de la familia patricia, que se llamaba Armando. Necesitaba encontrar el amor para hacerse rey de la antigua Roma y tener una reina.
Viajó a la región del norte de Italia para buscar a una mujer. Llegó cerca de una villa inmensa. Cuando bajó de su caballo, vio a una mujer extraordinaria. “¿Quién es esa mujer en la distancia?” preguntó el hombre. Su sirviente contestó, “Es la mujer que vive en esa villa cercana al lado del lago. Es la hija del rey de esta región y acaban de llegar a habitar en esta suntuosa villa.” Armando pensó para sí mismo “Necesito conocerla.”
Al día siguiente, Armando fue al lago, y bajo un árbol, empezó a escribir un poema sobre la mujer. Más tarde, escuchó el trote de un caballo en la distancia. Se veía venir a la mujer entre los árboles. Se levantó rápidamente y dejó su poema en el suelo. La mujer paró al ver al hombre. El hombre se presentó a la mujer.
“¡Hola! Me llamó Armando. Soy de Roma,” dijo él.
“Hola, me llamo Carolina. ¿Qué haces debajo de este árbol?” dijo la mujer asustada.
“Estaba admirando su villa y escribiendo un poema,” dijo Armando.
“¿Ah sí?, me encanta la poesía. ¿Me permites leer tu poesía?” dijo la mujer.
“Pues, sí,” tartamudeó Armando.
Él le dio el poema a ella. Ella leyó el poema, sonrió, y se dio cuenta de que el poema era sobre ella. Desde ese momento, los dos fueron inseparables.
Su noviazgo fue muy largo y romántico. Muchas noches asistían a festivales, y pasaban el tiempo con sus familias y amigos. Se cree que toda la gente pensó que eran novios perfectos. Una persona, sin embargo, pensó diferente. Un hombre adinerado en el pueblo de Carolina la había amado a ella desde que los dos eran jóvenes. Se llamaba Alejandro. En contraste con Armando, Alejandro no tenía una personalidad buena y era arrogante. Alejandro declaró que no quería que Carolina se casara con Armando. Empezó a tramar un plan para separarlos.
Cada día, Carolina recibía un regalo nuevo en su castillo. No había duda de que Armando le enviaba los regalos. Por ejemplo, recibió un telescopio un día con una nota que decía, “cuanto más te veo, más te amo.” El regalo favorito de Carolina fue un collar de diamantes y rubíes porque el collar pertenecía a la madre de Armando.
“Este collar tiene mucho valor emocional para mí porque mi madre lo llevaba cada día de su vida. Dudaba que existiera una mujer que tuviera la misma pasión que mi madre. Entonces, te encontré,” Confesó Armando a Carolina.
En este momento, los dos se dieron cuenta de que nunca querían separarse.
Un día en particular, el cielo era especialmente azul y los pájaros estaban especialmente alegres. Armando planeó el día entero. Se celebraron fiestas en honor de Carolina. Había gladiadores, magos, bufones, caballos, y elefantes. Después del entretenimiento, Armando cuchicheo a Carolina, “Tengo un regalo más para ti.” Armando la tomó de la mano, y la llevó al lago donde se conocieron. Debajo del árbol donde Armando escribió su poema, él se arrodilló y le presentó un anillo. Carolina empezó llorar y dijo que sí. Ellos se abrazaron y se besaron. Parecía que iban a ser felices para siempre, pero…
Viajó a la región del norte de Italia para buscar a una mujer. Llegó cerca de una villa inmensa. Cuando bajó de su caballo, vio a una mujer extraordinaria. “¿Quién es esa mujer en la distancia?” preguntó el hombre. Su sirviente contestó, “Es la mujer que vive en esa villa cercana al lado del lago. Es la hija del rey de esta región y acaban de llegar a habitar en esta suntuosa villa.” Armando pensó para sí mismo “Necesito conocerla.”
Al día siguiente, Armando fue al lago, y bajo un árbol, empezó a escribir un poema sobre la mujer. Más tarde, escuchó el trote de un caballo en la distancia. Se veía venir a la mujer entre los árboles. Se levantó rápidamente y dejó su poema en el suelo. La mujer paró al ver al hombre. El hombre se presentó a la mujer.
“¡Hola! Me llamó Armando. Soy de Roma,” dijo él.
“Hola, me llamo Carolina. ¿Qué haces debajo de este árbol?” dijo la mujer asustada.
“Estaba admirando su villa y escribiendo un poema,” dijo Armando.
“¿Ah sí?, me encanta la poesía. ¿Me permites leer tu poesía?” dijo la mujer.
“Pues, sí,” tartamudeó Armando.
Él le dio el poema a ella. Ella leyó el poema, sonrió, y se dio cuenta de que el poema era sobre ella. Desde ese momento, los dos fueron inseparables.
Su noviazgo fue muy largo y romántico. Muchas noches asistían a festivales, y pasaban el tiempo con sus familias y amigos. Se cree que toda la gente pensó que eran novios perfectos. Una persona, sin embargo, pensó diferente. Un hombre adinerado en el pueblo de Carolina la había amado a ella desde que los dos eran jóvenes. Se llamaba Alejandro. En contraste con Armando, Alejandro no tenía una personalidad buena y era arrogante. Alejandro declaró que no quería que Carolina se casara con Armando. Empezó a tramar un plan para separarlos.
Cada día, Carolina recibía un regalo nuevo en su castillo. No había duda de que Armando le enviaba los regalos. Por ejemplo, recibió un telescopio un día con una nota que decía, “cuanto más te veo, más te amo.” El regalo favorito de Carolina fue un collar de diamantes y rubíes porque el collar pertenecía a la madre de Armando.
“Este collar tiene mucho valor emocional para mí porque mi madre lo llevaba cada día de su vida. Dudaba que existiera una mujer que tuviera la misma pasión que mi madre. Entonces, te encontré,” Confesó Armando a Carolina.
En este momento, los dos se dieron cuenta de que nunca querían separarse.
Un día en particular, el cielo era especialmente azul y los pájaros estaban especialmente alegres. Armando planeó el día entero. Se celebraron fiestas en honor de Carolina. Había gladiadores, magos, bufones, caballos, y elefantes. Después del entretenimiento, Armando cuchicheo a Carolina, “Tengo un regalo más para ti.” Armando la tomó de la mano, y la llevó al lago donde se conocieron. Debajo del árbol donde Armando escribió su poema, él se arrodilló y le presentó un anillo. Carolina empezó llorar y dijo que sí. Ellos se abrazaron y se besaron. Parecía que iban a ser felices para siempre, pero…
Sunday, September 4, 2011
¿Qué es un cuento de hadas?
Un cuento de hadas es una historia ficticia inverosímil en la que aparecen hechizos o encantamientos (magia) y que puede contener personajes como hadas, duendes, elfos, brujas, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales que hablan. En el lenguaje contemporáneo también se trata de una historia relacionada con princesas.
Walter Firle
En 1977, Thompson, en su libro The Folktale define el cuento de hadas: «un cuento de cierta longitud que implica una sucesión de motivos [repeticiones] o episodios. Se mueve en un mundo irreal, sin localidad o criaturas definidas y está lleno de cosas maravillosas. En esta tierra de nunca jamás, los héroes humildes matan a sus adversarios, heredan los reinos y se casan con princesas.»
Los cuentos de hadas tienen lugar en un período indefinido («Érase una vez», «Había una vez») más que en un instante preciso.
Los cuentos de hadas son muy antiguos pero su clasificación empieza a partir del siglo XV. Al principio su transmisión era únicamente oral. Los cuentos de hadas escritos más antiguos de los que se tiene noción surgieron del Antiguo Egipto, en el año 1300 a. C. Incluso, hoy en día, se siguen redactando cuentos de hadas y obras derivadas del mismo género.
Los personajes y motivos de los cuentos de hadas son simples y arquetípicos: princesas, hijos jóvenes y príncipes valientes, ogros, gigantes, dragones, troles, madrastras malvadas y héroes falsos, hadas madrinas y otros ayudantes mágicos, a menudo caballos, lobos o aves parlantes, montañas de vidrio así como prohibiciones y ruptura de restricciones. Otras características de los cuentos son la inclusión de la rítmica, lo grotesco, lo extraño y lo gracioso, peligros y terrores.
Arthur Wardle
Los hermanos Grimm se convirtieron en los primeros coleccionistas en intentar preservar no sólo la trama y los personajes de los cuentos, sino también el estilo en que estaban conservados, al compilar cuentos de hadas alemanes. A partir de su colección de cuentos de hadas Children's and Household Tales, el vínculo de estos cuentos con los niños se ha ido fortaleciendo. Irónicamente, aunque su primera edición (de 1812 y 1815) prevalece como un tesoro para los folcloristas, los Grimm se vieron en la necesidad de reescribir los cuentos en ediciones posteriores para volverlos más aceptables, algo que les aseguró buenas ventas y la consecutiva popularidad de sus trabajos.
Foto de Löwenburg - El Castillo del León al amanecer en Kassel (Alemania). Fotografía de Ben (http://farm3.static.flickr.com/2027/2331951596_d82f23c4d3.jpg)
Originalmente los cuentos de hadas no siempre tienen un final feliz, e incluyen violencia y connotaciones sexuales porque la audiencia era adulta. Sin embargo, en la era contemporánea, los cuentos de hadas han sido alterados de tal forma que puedan ser leídos a los niños. Los hermanos Grimm se concentraron mayormente en erradicar las referencias sexuales. Por otra parte, en varios aspectos, la violencia, particularmente aquella que se presenta cuando se castiga a los villanos, se eliminó. Psicoanalistas como Bruno Bettelheim, quien consideró la crueldad de los antiguos cuentos de hadas como un indicativo de los conflictos psicológicos, criticó fuertemente esta “limpieza”, sobre la base de que ello limita la utilidad de estos cuentos para los niños y adultos.
Walter Firle
En 1977, Thompson, en su libro The Folktale define el cuento de hadas: «un cuento de cierta longitud que implica una sucesión de motivos [repeticiones] o episodios. Se mueve en un mundo irreal, sin localidad o criaturas definidas y está lleno de cosas maravillosas. En esta tierra de nunca jamás, los héroes humildes matan a sus adversarios, heredan los reinos y se casan con princesas.»
Los cuentos de hadas tienen lugar en un período indefinido («Érase una vez», «Había una vez») más que en un instante preciso.
Los cuentos de hadas son muy antiguos pero su clasificación empieza a partir del siglo XV. Al principio su transmisión era únicamente oral. Los cuentos de hadas escritos más antiguos de los que se tiene noción surgieron del Antiguo Egipto, en el año 1300 a. C. Incluso, hoy en día, se siguen redactando cuentos de hadas y obras derivadas del mismo género.
Los personajes y motivos de los cuentos de hadas son simples y arquetípicos: princesas, hijos jóvenes y príncipes valientes, ogros, gigantes, dragones, troles, madrastras malvadas y héroes falsos, hadas madrinas y otros ayudantes mágicos, a menudo caballos, lobos o aves parlantes, montañas de vidrio así como prohibiciones y ruptura de restricciones. Otras características de los cuentos son la inclusión de la rítmica, lo grotesco, lo extraño y lo gracioso, peligros y terrores.
Arthur Wardle
Los hermanos Grimm se convirtieron en los primeros coleccionistas en intentar preservar no sólo la trama y los personajes de los cuentos, sino también el estilo en que estaban conservados, al compilar cuentos de hadas alemanes. A partir de su colección de cuentos de hadas Children's and Household Tales, el vínculo de estos cuentos con los niños se ha ido fortaleciendo. Irónicamente, aunque su primera edición (de 1812 y 1815) prevalece como un tesoro para los folcloristas, los Grimm se vieron en la necesidad de reescribir los cuentos en ediciones posteriores para volverlos más aceptables, algo que les aseguró buenas ventas y la consecutiva popularidad de sus trabajos.
Foto de Löwenburg - El Castillo del León al amanecer en Kassel (Alemania). Fotografía de Ben (http://farm3.static.flickr.com/2027/2331951596_d82f23c4d3.jpg)
Originalmente los cuentos de hadas no siempre tienen un final feliz, e incluyen violencia y connotaciones sexuales porque la audiencia era adulta. Sin embargo, en la era contemporánea, los cuentos de hadas han sido alterados de tal forma que puedan ser leídos a los niños. Los hermanos Grimm se concentraron mayormente en erradicar las referencias sexuales. Por otra parte, en varios aspectos, la violencia, particularmente aquella que se presenta cuando se castiga a los villanos, se eliminó. Psicoanalistas como Bruno Bettelheim, quien consideró la crueldad de los antiguos cuentos de hadas como un indicativo de los conflictos psicológicos, criticó fuertemente esta “limpieza”, sobre la base de que ello limita la utilidad de estos cuentos para los niños y adultos.
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