Escena 1
Armando y Carolina se preparan para la boda...
A: Carolina, voy a anunciar al pueblo nuestra boda gloriosa.
A: Estimados ciudadanos, vamos a tener una gran boda en un mes y los invito a todos a celebrar con nosotros.
Los campesinos aplaudieron felices pero no todos estaban felices. En un callejón oscuro de la ciudad estaba Alejandro que no iba a permitir que esto sucediera.
Al: Carolina es la princesa de estos reinos. Debo casarme con ella para ser el gobernante de estos territorios. He de convencerla de que se case conmigo o de lo contrario tendré que obligarla.
Escena 2
Esa misma tarde Alejandro se dispone a conquistar el corazón de Carolina. En la villa, al abrir una puerta, Carolina se sorprende al ver de pie allí a Alejandro ante ella.
C: ¿Cómo has llegado hasta aquí?
AL: He venido aquí para ver tu cara preciosa, el brillo de tus ojos, mi dulce princesa.
C: ¡Dios mío...!
AL: Carolina, tienes que cancelar esta locura. ¿Casarte con un extranjero? Tú sabes que tengo más oro, más tierras, más de lo que Armando puede soñar.
C: ¡No no! Nunca dejaría a Armando. ¡Vete y déjame en paz! ¡Yo no te quiero! Te ves como una tortuga, que huele como un perezoso, y actúa como un burro… No insistas.
AL: Eres una princesa un poco ingrata, pero sé que me quieres. Y vamos a estar juntos, un día, te guste o no. Adiós mi diosa del Olimpo, volveré a por ti. Sé que te gusta este juego, pero no hay necesidad de que me sigas ahora, sólo tienes que esperar. No olvides que te lo advertí.
Alejandro se va y Carolina se queda un poco asustada.
Escena 3
Carolina corrió escaleras arriba y se arrojó en los brazos de Armando mientras comenzó a sollozar.
C: Algo terrible acaba de ocurrir. Tengo miedo. Algo malo va a suceder.
A: ¿Por qué?
C: Alejandro ha estado hablando conmigo ¡me amenazó! Ese hombre es malo y va a conseguir lo que quiere.
A: ¡No te preocupes mi amor voy a buscarlo ahora mismo! Ningún hombre va a hacer que mi futura esposa se sienta insegura. ¡Lo voy a encontrar y encerrarlo para siempre! Yo le mostraré que el mal nunca gana.
Armando sale en busca de Alejandro y deja a Carolina sola en su villa.
Escena 4
Armando vuelve a la villa muy tarde y no puede dar con Carolina.
A: ¿Dónde está Carolina?
Nadie supo responder.
A: ¡Por todos los dioses del Olimpo! ¿Qué le ha sucedido a mi amada? ¡Tenía razón! ¡Estaba en peligro! Mi pobre y dulce Carolina… El malvado Alejandro debe de haberla raptado. Si es así, tiembla Alejandro, voy a salvar a mi princesa y deberás pagar por tu crimen. No descansaré hasta que la encuentre. ¡Ni siquiera la muerte podrá impedirme salvarla!
No comments:
Post a Comment